30 días de oscuridad me devuelve al confortable recuerdo de Brian Lumley y sus vampiros. A la brutalidad y salvajismo de criaturas psicóticas, sin sentimientos, sin pizca de humanidad, guiadas única y exclusivamente por la sed. A los rostros deformados y la garras picudas.
Me devuelve a cierta inteligencia retenida entre negros ojos e hileras de colmillos de color tabaco; a la macabra realidad de la ausencia total de salida y esperanza ante sus acometidas. A la cacería de antaño.
No es una gran película, pero es la mejor película de vampiros en más de una década. Lo cual ya es un logro bastante aceptable. Hay un par de escenas para aplaudir (la del triturador, con especialísima atención a varios primeros planos
afilados, y la lucha final). En realidad la película es
sangrienta, en el amplio sentido de la palabra. La fotografía muestra la desolación de la calle principal, con un travelling lento desde arriba, como si fuera un videojuego con manchas irregulares cubriendo la nieve mientras fogonazos de recortadas dan unos segundos de esperanza a las presas.
Un delicia en cuanto a los cánones vampíricos establecidos según mi punto de vista; la sed por la sed. Sin la adulación, el maquillaje o el esperpento de autores consagrados en mostrar su visión acerca de los vampiros con constántes capítulos vomitivos de romanticismo y lenta agonía en páginas sinsentido.
Es una película con guión absurdo (especialmente el final), pues el vampiro, el
no muerto, es una criatura absurda lo cual lleva a situaciones absurdas cuando uno está cara a cara con él. Lo cual no quita que sea un jodido depredador en permanente estado de alerta. Con el estómago siempre vacío. La película, en si misma, no da más de sí. Dura lo que tiene que durar, dejando esa inquietante (y reconfortante a la vez) sensación acerca de la continuidad de esos depredadores. No en segundas partes, sino en segundas historias.
Que nadie pretenda entender la película, pues no tiene motivo aparente, ni espere contemplar una obra maestra, pues esa película aún no ha sido filmada. Simplemente que contemple lo que un grupo de vampiros, ligeramente cabreados, con toques de sabiduría ancestral, son capaces de montar en un pueblo cuya noche dura 30 días :).