El 20 de Enero de 2009 pasaremos todos a la historia. Dentro de un tiempo podremos contar a nuestros nietos que vivimos un tiempo especial. Un tiempo en el que el pueblo de Estados Unidos hizo las paces después de una década casi de mediocridad y oscurantismo en la que al frente de la misma estuvo un texano de ínclito recuerdo que la Historia; parafraseando a una de sus fuentes políticas favoritas, Ronald Reagan, le enviará al lugar que merece en ella: al Cementerio de la Historia.
Y ese nuevo tiempo; que vivimos ahora y que acaba de nacer tiene un nombre. Barack Obama. Él es el hombre que ha puesto los contadores a cero para su país. Los amantes de la democracia tenemos tantas esperanzas en que borre de un plumazo "The Bush Heritage" que también ahora se hace más fuerte que nunca, con más gargantas unidas; desde California a Wisconsin; de Kansas a Nueva York y saltando a Europa a través de la Península Ibérica hacia el Este del continente. Y todos tenemos una frase que gritamos en España hace 5 años y que también le extendemos al nuevo presidente de EE.UU.: "¡No nos falles!".
Porque Obama tiene un tarea titánica: recomponer la maltrecha economía local, meter en cintura a las partes de Oriente Medio, cerrar esa aberración moral, legal e histórica que es Guantánamo...Pero es aqui; en estas gestas donde aparece un De Gaulle, un Kennedy para su generación que plasma con su acción política lo que el pueblo que le ha votado mayoritariamente esperaba de él o se queda reducido todo a un borrador de campaña electoral y por lo tanto critsaliza en una desilusión colectiva mayor. Esperemos a enero del año 2013 para saber si la primera parte de su programa se cumple.
Pero hay algo que nadie le quitará a Obama: el ser el primer presidente negro de una nación donde hace un siglo blancos y personas de otras razas no podían compartir un baño común, los matrimonios mixtos estaban prohibidos y el linchamiento de negros estaba a la orden del día en lugares como Texas, Alabama o Georgia. Y fue la lucha por acabar con este sinsentido moral y legal que fue la Madre de todas las Batallas Sociales la que trajo avance en otros campos porque luchar en los años 50 en Montgomery (Alabama) o Jackson (Mississippi) por el derecho de un ciudadano de la República de los Estados Unidos a poder mear como un blanco por ejemplo era "motivo suficiente" para ser (re)hostiado por las fuerzas del orden ESTATAL-LOCAL, el Ku Klus Klan o escoria blanca "White Trash" de similar pelaje. No fueron tiempos fáciles entonces para ser Martin Luther King o Rosa Parks.
Pero King y gente como Parks caminaban con los ángeles a su lado, caminabab con la razón y la verdad de su mano. Evidentemente después de ellos no todo lo que vino fueron días de "vino y rosas" pero abrieron una brecha. Comenzaron la cuenta atrás del día en que América un representante local, estatal o federal fuese votado, fuese elegido en un cargo por su valía perosnal, por su capacidad de oratoria. No por su raza.
James Meredith sabía también que hacía historia el día de 1962 que decidió inscribirse en la segregada Universidad de Mississippi como primer estudiante negro. Tal "osadía" para la época le costó ir a clase vigilado de cerca por los U.S. Marshals y que el presidente Kennedy federalizara la Guardia Nacional de Mississippi (como antes tuvo que hacerse en Alabama) para poder así garantizar el cumplimiento de las leyes federales anti-discriminación. Meredith seguro que lo pasó mal al llegar a un campus donde lo primero que te dicen es "¡Negro! . No pises esta universidad o te lincharemos". En su primer día de clase hubo 2 muertos, 48 guardias nacionales heridos y 30 Marshals y agentes federales varios heridos.
Pero Meredith triunfó porque no sólo acabó los cuatrimestres que tenía pensado estudiar si no porque desde el momento en que piso el campus estatal ya nada definitivamente volvería a ser igual en Norteamérica. Porque al llevar al día a día los gestos valientes de gente como King, Parks o Meredith se consiguió vencer a los prejuicios, a los demonios internos de un país.
Hoy se recuerda también al desaparecido Harvey Milk como primer homosexual con un cargo político importante en su país. La lucha de Milk en los 70 es deudora de la que comenzó un día de 1955 cuando la mencionada Parks negó su asiento a un blanco de Albama. Pero son también la misma lucha: la lucha para llegar a una sociedad donde a la persona no se le juzge por su raza, religión, orientación sexual o política sino por su valía personal y por lo que aporta a sus semejantes con sus opiniones y actos.
Estados Unidos ha atravesado un largo camino hasta enero de hoy. A lo largo del siglo XX hemos asistido como testigos en la lejanía de su participación en dos guerras mundiales, de su pulso eterno con la Unión Soviética después, con ls posturas de las diferentes adminsitraciones ante la contaminación global...Y sin embargo era un gigante con una úlcera dramática, una nación que ardía en el interior por los gritos de dolor e injusticia que sufrían parte de sus ciudadanos. Hubo un tiempo donde la referencia de la Estatua de la Libertad a lo
pobres y ambrientos era mentira. Donde en el Juramento de Fidelidad a la Bandera era una patraña al decir:
"Una república indivisible...con libertad y justicia para todos". Mentira porque estaba dividida interirmente como nunca y porque la Constitución federal no se cumplía para todos.
Hoy hay mucho que mejorar en Estados Unidos. Pero yo tengo mi esperanza puesta en que sin duda alguna dependerá mucho de las decisiones de Barack Obama cambiará esa imagen esteriotipada y facilona con la que se describe a su país a día de hoy. Espero mucho de él; no sólo para los 300 millones de americanos sobre los que gobernará sino seguro que a nivel mundial se respirará otro clima más beneficioso para todos.
[vídeo añadido por Jules]